Influida por los arquitectos extranjeros, la arquitectura argentina pronto despega con impulso propio, a veces detenido por los avatares económicos

El siglo se abre con líneas neoclásicas, y casi todos los edificios venerables de nuestro paisaje urbano tienen su genealogía en el período finisecular y el nacimiento del siglo XX. Hubo un buen número de arquitectos extranjeros que llegaron para trabajar en el país e hicieron escuela (Tamburini, Meano, Broggi y Morra, de Italia; Pater, Le Monnier, Malet y Maillart, de Francia); hubo alemanes, belgas, ingleses y norteamericanos, pero fue Alejandro Christophersen, de origen noruego, el que se destacó, de modo nítido.

1902 El edificio del diario La Prensa, terminado en 1902, fue diseñado por los arquitectos Alberto de Gainza y Carlos Agote. La presencia de excelentes profesionales y la notable calidad de la mano de obra disponible dieron nacimiento a construcciones que aún hoy convocan la admiración de quienes visitan el país.

1903 El Palacio Anchorena (1909), la Bolsa de Comercio (1916), las actuales sedes del Centro Argentino de Ingenieros y del Circolo Italiano (1903), son algunas muestras de la versatilidad de Christophersen.

1904 La cuadra de la Inmobiliaria (Luis Broggi), ese edificio de refinado perfil que se alza frente a la plaza Lorea, es de 1905; el Colegio Nacional de Buenos Aires (Norbert Maillart) se hizo en 1908 y casi al mismo tiempo su autor desarrollaba los planos del Palacio de Tribunales (1904-1910).

1922 Entre 1919 y 1922, se yergue al 1300 de la Avenida de Mayo el Palacio Barolo (Mario Palanti), con cien metros de altura y un faro giratorio en la cúspide. En esos años aparecen obras más despojadas, de líneas austeras, como las producidas por un arquitecto argentino formado en Barcelona, Julián Jaime García Núñez, autor de estupendos edificios (las esquinas de Viamonte y Paso, o la de Avda. Independencia y Sarandí), ya con toques de Art Déco.

1928 En 1928, el arquitecto Fermín Bereterbide realiza el Barrio Los Andes en la Chacarita, excelente ejemplo de vivienda económica que se construyó en menos de un año y medio.

1929 En 1929 se produjo la única visita de Le Corbusier a la Argentina, y puede decirse que a partir de 1930 se advierte el avance del modernismo en nuestra producción arquitectónica. Una figura decisiva de ese tiempo es Alejandro Virasoro, autor como proyectista y constructor de numerosos edificios de gran calidad (la Casa del Teatro y la Equitativa del Plata, entre muchos otros).

En los años 20 llegaron de Hungría los hermanos Andrés y Jorge Kalnay, que hicieron juntos o separados buena parte de lo mejor de la época: la sede de Crítica, el teatro Broadway, la Munich de la Costanera Sur y muchos otros edificios.